Apuntes sobre el último libro de Bruno MesaEl libro me ha gustado, pero no todo me ha parecido de la misma calidad. Me parecen excelentes los ensayos largos. Los aforismos no me han gustado, salvo alguna excepción ingeniosa. El aforismo es un género que nunca me ha terminado de gustar, supongo que es una limitación mía. Creo que el libro va
increscendo, de peor a mejor. Lo mejor está en la segunda mitad del libro. Considero errónea la disposición de los textos, por lo tanto. Pienso que el autor debería haber puesto los textos largos al comienzo. Me han parecido sobresalientes los ensayos "Un país llamado tradición" y "No existe lo imposible", por poner dos ejemplos. Hay verdaderas joyas en la segunda mitad del libro. La parte más floja con diferencia me ha parecido "El amor o el humor", totalmente prescindible, y muchos de los aforismos y textos breves del comienzo del libro. Esos textos contienen opiniones (contra todos) que parecen buscar la polémica o la irritación de un lector ingenuo, y un lector ingenuo no lee libros como el de Bruno. Creo que esa intencionalidad y el juicio implícito que el autor realiza del lector es la principal debilidad de esos textos; francamente, no creo que esas opiniones irriten a muchos de los lectores de este libro. ¿Acaso he malinterpretado yo las intenciones del autor?
Casi todos los escritos del libro tratan sobre literatura. A algunos lectores como yo estas cosas nos interesan vivamente, pero a muchos lectores les aburren los ensayos literarios. Veo en el libro una cierta obsesión en el tema de la fama literaria (la gloria vs el olvido del escritor). A mí no me molesta tampoco que un autor trate este tema, además, esto de hablar sobre literatura y escritores olvidados o canonizados acercan a Bruno al último Azorín, uno de mis escritores preferidos.
Formalmente hablando, creo sinceramente que Bruno Mesa tiene un cierto don para la escritura, para elegir el adjetivo justo. Bruno Mesa es un autor que conviene seguir muy de cerca; lamentablemente, en el panorama actual no abundan los escritores como él.
Cambiando de tercio, me ha sorprendido la cantidad de lecturas que un escritor tan joven ha realizado en tan pocos años, asombroso. Bruno es un lector voraz. Lo mejor es que esa enorme cultura libresca no le ha cegado la inteligencia, y no tiene pelos en la lengua para juzgar a tal o cual clásico que nadie se atreve a criticar. En resumen, me ha gustado el libro porque es un buen libro, está por encima de toda la basura (con perdón) que llena las librerías, pero he querido ser justo con Bruno y decir la verdad: no todo me ha gustado. Yo hubiera suprimido algunos textos que me han parecido malos y hubiera reordenado los demás. Lástima que algunos textos más flojos empañen un poco el brillo del conjunto. Desde mi punto de vista, y como he dicho ya, en la segunda mitad del libro hay ensayos francamente muy buenos que hubieran destellado más sin el lastre de los fragmentos breves.
Si hubiera tenido más tiempo en las últimas semanas, habría escrito una crítica decente sobre este libro. Como ando muy liado con el trabajo, dejo aquí estas notas inacabadas y mal escritas. Quería hacerlo. Sé que hablar de textos “buenos” o “malos” y decir que algo me ha gustado o no me ha gustado no dice mucho a favor mío como crítico literario. Pero bueno, yo no soy crítico, no sé escribir críticas, yo soy un simple lector. Además, este blog no lo lee nadie, qué demonios.
Jesús Bernal.